[Jueves 27.4.17 - Miércoles 3.5.17 • NY - Boston - vuelo a Chicago]
Debo admitir que me costó saber qué día es, en realidad si lo pienso, no sé en qué día vivo. Me ayudó ver que ayer escribí 26/4. Es el 4° día y parece que salimos de Montevideo hace una eternidad. Estoy sola en un subte yendo al Central Park y me acabo de dar cuenta que estoy en la mitad exacta de la estadía en NY. Pasaron 3 días de locura y quedan 3 días, TRES DÍAS. Es imposible organizar todos los destinos para que todo cuadre. Es el momento de elegir, de ponderar unos lugares sobre otros. Es darse cuenta que siempre nos van a quedar cosas para ver, y asumirlo y aceptarlo. Es quedarse con la parte llena del vaso, siempre. Y tal vez, pensar en volver, siempre en volver. Está bueno entenderlo en el primer destino porque creo no equivocarme si digo que van a ser seis meses así, de completa locura, de querer ver TODO y tener que elegir. De ponerse en acción temprano y volver tarde, para poder completar la checklist de obligatorios. De saber en qué momentos separarnos del grupo y en qué momentos volver a juntarnos. Me gusta esta locura, me gusta esta irreal forma de vida. Me gusta encontrarme con caras conocidas en la gran ciudad. Creo que esta modalidad de viaje tiene algo especial que no lo tiene viajar en un grupo chico o solo. La posibilidad de hacer cosas con diferentes personas, o sola, como ahora. Es demasiada información, mucha, toda junta; y no hay demasiado tiempo para procesarla, menos cuando estamos todos juntos. Por eso es bueno el subte, el avión (más adelante será la camioneta, el ferry, el tren, o vaya uno a saber qué más) para acomodar todo esto (o por lo menos algo) y dejarlo por escrito. Todos los que ya hicieron 'el viaje' te cuentan que es una experiencia única, que te sentís diferente, que estás feliz; y se lo crees, porque ¿cómo no vas a creerle a una persona que está feliz si su única preocupación es tener el pasaporte pegado al cuerpo siempre? ¿si cuando suena el despertador alrededor de las 7:00 AM en vez de ir a trabajar o a estudiar, tiene que decidir a qué museo de NY va a ir? Le crees, porque es algo insólito y surreal; y CREEME, porque lo estoy viviendo. No sé si porque me metieron en la cabeza que iba a pasar o si simplemente porque pasa. Y en este momento agradezco que nuestro apartamento esté tan lejos de Manhattan (bueno, Manhattan es muy grande, pero aún así estamos muy lejos). Quedan dos paradas para llegar al Central Park y ver qué me/nos depara este día. Ayer conocí el PRETZEL FREE DAY, insólito. Ir a comprar única y exclusivamente un pretzel común y que no te lo cobren porque para tu suerte es 'pretzel free day'. O saber que el instinto de supervivencia vive y lucha en el ser humano cuando volviendo a casa, el subte para en una estación, te obligan a bajarte y buscar rápido en el subway map, qué combinaciones (plural, sí) te sirven para llegar al hogar, porque sí, lo de Sherry ya es nuestro hogar. Y ver que sos capaz de hacer estas combinaciones, estando sola y cansada, y con hambre, para llegar a casa. Eso no tiene precio. ¿Qué más querés que perderte en Nueva York? Y sí, es una de las mejores experiencias porque ahí es cuando pasan cosas. Tomarte un subte mal, o tomártelo bien y que por esa cosas de la vida, no pare en la estación deseada; caminar en la dirección contraria (sin intención, claramente). Llegar tarde al punto de encuentro por toparte con el Lincoln Center y conocer a Pablo, un costarricense que me pregunta de dónde soy porque me ve sacando fotos. Ahora en Costa Rica ya conocen el viaje de arquitectura. En este viaje pasan cosas insólitas, que un desconocido te regale un paraguas por la calle porque (aparentemente) lo compró para hacer unas cuadras bajo la furiosa lluvia de Manhattan. O llegar al hall del Hearst Tower y que el seguridad al ver que sos estudiante de arquitectura (uruguayo), saque de su bolsillo una hoja (hecha por él) con edificios de arquitectos reconocidos para visitar. Insólito. Aparentemente su primo es arquitecto y le tiró los piques, y él, muy gentilmente, te dice que que le saques una foto a la hoja. Parece como que año a año espera a los casi trescientos estudiantes de arquitectura con su hoja en el bolsillo para brindarnos la información. O ir a una tienda y que Jonathan from Chicago te diga que no podés perderte la pizza de Giordano's cuando estés en su ciudad. Hoy ya es viernes, y no dudo que termine de escribir esto de camino a Boston. Porque el texto empieza y no termina, lo interrumpe la parada de subte. Y quedan los pensamientos colgados, se procesan y pasan más cosas y otro subte y más historias. Ahora en lo único que pienso es en qué momento transcribiré esto a los medios digitales. Dudo tener el tiempo y la voluntad. Pero como todo en este viaje, es un aprendizaje; capaz las crónicas de NY sean las únicas que queden escritas en papel y tenga que empezar con las próximas digitalmente. Faltan cuatro paradas y muero de hambre. Pasó la casa de la cascada, pasó Boston, pasaron los primeros 9 días. Estamos en el décimo, ya embarcados rumbo a Chicago, rumbo a nuestro tercer destino, rumbo a nuestro tercer hogar. Pasó tan poco tiempo y parece tanto. Siento que ya me acostumbré a este nomadismo (siempre fui un poco nómade), a armar la valija 2 veces en menos de 2 días. To switch the language y hablar espanglish. Este viaje te da la posibilidad de visitar a los conocidos que tenemos por el mundo y que nos muestren las costumbres locales. Cory me llevó a un típico breakfast en Brooklyn (huevos, bacon, panqueques, egg cream). Y hasta vi una parte de Uruguay en su apartamento (mate, yerba Canarias, souvenirs de Uruguay). En este viaje nos están pasando cosas rarísimas a todos, a mí en especial es con la comida -GRATIS-. Empezó con el pretzel free day, siguió en el desayuno en Brooklyn (el bartender era guatemalteco y se ve que le caímos bien, porque cuando ya estábamos por explotar de comida, nos preparó un egg cream de chocolate y lo puso en frente nuestro diciendo 'invitación de la casa'; y por último, esperando que cambien los filtros de la máquina de café (mientras esperábamos un iced coffee) nos dijeron que eligiéramos un pastry for free. Fueron unos muffins de limón con amapola. Otros presenciaron un suicidio en un motel de ruta. Real. Ahora pienso que cuando escribo no importa mucho qué visité, eso queda en las fotos, pero las cosas que pasan no, la gente con la que hablás en la calle no. La señora del High Line que sabía bastante de la arquitectura de la zona, la señora del punto de información en Harvard que después de decirle dónde quedaba el hostel me dijo que nos cuidáramos, a lo que le respondí que éramos de Montevideo, Uruguay, South America y que estábamos acostumbrados -I'm not playing grandma with you!- she said. O la sensación de sobrevolar las nubes y ver la ciudad en capas. Dirán que estoy loca, pero me imagino tres layers en Autocad: la ciudad, las nubes, y nosotros volando, por arriba de las otras. Saqué una foto, pero no es lo mismo. O el apunamiento en los oídos, que todos los viven de forma diferente y yo ya me hice a la idea que lo voy a sufrir cada vez que me suba a un avión; pero es el precio que hay que pagar, y lo pago con gusto, porque este viaje es un regalo de la vida, con la colaboración de todos los que compraron una rifa. En las fotos no aparece la chica que está sentada al lado mío en el avión y que (al despegar) hizo el mismo gesto que hacen los creyentes cuando pasan por al lado de una iglesia. Y me hizo pensar que al subirnos al avión estamos tomando riesgos. Siento que la está pasando mal, no sé. Miro a mi alrededor y veo a la mayoría de nosotros escribiendo, dibujando, mirando las fotos que sacaron, cada uno en su viaje, todos involucrados en esto. Será este un buen momento para pasar este texto a digital?
jajajaja lo mejor es la comida gratis!! grande chiquiiii!!! seguí pasando divino, que esto recién empieza!! love u!! Magy.
ResponderEliminarHola Vecina que pena no poder acompañarla ;) beso enorme y disfruta mucho que esto recién empieza !!!
ResponderEliminarPD: y seguí escribiendo !!